Gusanos

Estuvimos luego un largo tiempo sin sobresaltos alimenticios, hasta que, hace cerca de dos meses, al prepararme una ensalada de lechuga con sésamo, constaté que las semillitas de sésamo estaban ligadas entre sí con hilos finísimos, pero resistentes, y que entre medio de esos hilos había cantidad de gusanos café, vivos, muertos y no nacidos. No sé si hace falta que describa mi sensación al encontrarme con ese espectáculo, más bien creo que cualquiera lo imagina sin conflictos.
Decidí orear la despensa, sacarlo todo, revisarlo, chequear que nada quedara abierto, desinfectar. Pero el sábado todo recomenzó. Mi hermano fue a preparar unos canutones de tres colores, y en la superficie de los fideos, pequeños nidos blancos de los que salían casi invisibles seres arrastrándose. El paquete estaba cerrado. Tras botar la bolsa, lo alenté a hervir mejor unos ravioles. Cuando la cocción llevaba cinco minutos vi salir a flote una tropa de bichos negros, al parecer alados, con sus correspondientes larvas blancas.
La operación de limpieza se repitió, pero sé que los gusanos volverán. No sé cómo interpretarlo, insisto en pensar que algo me están indicando. No puedo comer en paz, siento que estoy en una lucha permanente contra la descomposición. Siento que todo está lleno de invisibles huevecillos, y que en cualquier momento me agusano yo. Eso me lleva a la creencia católica del siglo XVI, que estimaba que nuestro cuerpo, lleno de alimañas, era una expresión de nuestro fango pecaminoso. Que los mocos eran los malos pensamientos expurgados por la nariz. Que, eventualmente, la gente de muy mal vivir o malos sentimientos, podía hacer que un gusano gordo y peludo saliera desde las fosas, agitándose.
Ya sé. Guácala. Imagínense lo que me pasa a mí cuando me encuentro con ellos. Creo que si lo pienso mejor puedo relacionar estos repugnantes episodios con los grandes cambios de mi vida. A lo mejor no es tan malo. Tal vez no sea pura pudrición -aunque seguro que hay algo de eso. Después de todo, los gusanos son la expresión de lo pútrido, pero también el primer indicio de la transformación de la vida. Sin su húmeda labor no nace nada. Y quién sabe qué es lo que está naciendo, pero acaso sea tiempo de darle espacio.
Es posible que estos días de paranoia sean como para llorar a gritos y mirar con sospecha cada alimento, pero todo eso habrá valido la pena si de uno solo de esos gusanos emerge un día una mariposa.
11 Salenas, treguas y catalas:
alguna vez me regalaron toneladas de porotos y de esas toneladas luego salieron toneladas de bichos negros que avanzaron hasta sitiarlo todo... nunca volvieron, pero la imagen quedó para siempre... uffff, ánimo y saludos, c.
Primero que nada mucho gusto.
Sabés a qué me hacés acordar? A "la Metamorfosis" de Franz Kafka, la odié por cierto, pero debí leerla para el liceo, cuidado, un día puedes amanecer como cucaracha... o mariposa?... correrás el riesgo?
Un abrazo
Germán
www.despensa.blogspot.com
Lo que escribes me recordó automáticamente uno de los poemas que más me gustan de Gonzalo Rojas. Ese que se llama “Daimon del Domingo”. Como es mi favorito, me permito escribirlo de memoria: “Entre la Biblia de Jerusalén y estas moscas que ahora andan ahí volando, prefiero estas moscas. Por tres razones las prefiero. 1, porque son blancas y pútridas y lo procrean todo en el aire como riendo. 2, por eso velocísimo de su circunstancia que lo sabe todo mucho antes del Génesis, y 3, además, por leer el mundo como hay que leerlo, de la putrefacción a la ilusión”. Esta frasecita de cierre te incumbe a ti y a la circunstancia que describes, Ximena. No diré que esos insectos en tu comida y en tu derredor pueden ser un signo, porque la superstición no es lo mío. Pero ahí hay algo que indudablemente es fuente de creatividad. Esta vez no quiero reflexionar sobre algo, sino remitirme a los estímulos que recordé con lo que escribiste. Así, obviamente debo mencionar la película “Men in Black”. Especialmente la parte en que Will Smith pisa unas cucarachas crujientes para llamar la atención y molestar a uno de esos insectos alienígenas y gigantes que quieren apoderarse de la galaxia (esa que está “en el cinturón de Órion”, el gato). Finalmente, con eso de los bichos que pueden salir de ti (de mi, o de cualquiera) recordé la sinfinidad de creaturas que viven a expensas de nosotros (esos se llaman parásitos). Hace como un mes, el en Discovery Channel mostraron un reportaje sobre los ácaros, ese descomunal ejército de insectos microscópicos que viven preferentemente en nuestras camas y que se alimentan fundamentalmente de nuestra piel. Ahí supe por qué uno se encuentra frecuentemente con pequeñas bolas de polvo, semigrises, algodonosas, esas que se adhieren con porfía a escobas y escobillones. Se trata, ni más ni menos, que piel humana carcomida por los ejércitos de ácaros, que viven por billonadas en los colchones y a la hospitalidad de nuestros cuerpos calientes. Eso se me ocurrió con lo que escribiste. Recibe un cordial saludo. dragonperplejo.blogspot.com
Que agradable es leerte. Dijiste algo tan fuerte que no fue necesario ser explicito.
Eso de los gusanos es tan cierto. La muerte al final de la vida y la vida al principio de todo.
Nos leemos
gracias por la visita y las palabras y sí, nos estamos leyendo... saludos, c.
Su blog es una prueba elocuente
Mariposilla trasandina !!
Besos sin límites
Cómo se defienden los cronopios de los gusanos? Llaman a los famas que tienen soluciones para ese tipo de cosas. Y cuando los famas están por exterminar a esos gusanos, el cornopio enternecido, toma un gusanito entre sus deditos y lo mete dentro de un calidoscopio para que el gusanito se anime a ser mariposa...
Algo así, no?
Ósculo felino tregua y catala!!!
Ola Xime. Encantado de enviarte la foto de Don Julio... dime donde la envío...
saludos
Umh... es un caso para Maxweel Smart. O en su defecto a alguna bruja de esas (chantas) que andan por ahí, seguro te hacen meter sahumerio a todo.
Me hiciste a acordar a Mauricio Babilonia ("Cien años de soledad", G.García Márquez), a quien, las mariposas amarillas lo seguían.
Para mí no tenés que hacer caso a toda esa superchería...mirá que luego sale de nuevo la Santa Inquisición (siempre me pareció oxímoron el término) a quemar a todos los que tenga insectos por ahí.
Saludos y que mejore la situación (¿consultaste con alguien que extermine plagas o algún biólogo? Puede ser un factor ambiental).
Usa Cyperkill. Lo venden en el homecenter y se echa con cualquier poulverizador casero, eso te asegura que no te molesten más los gorgojos, que llegan sólo porque se les dan las condiciones, nada más.
Saludos.
fuiste a ver a Ismael Serrano anoche?... saludos, c.
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