Esquizofrenia
"Rompió una lanza por la risa
pero no tiene prisa
Va a decidir qué hacer
Un día por MSN descubre el diagnóstico y toma conciencia de ser un agujero negro, un vidrio quebrado, una respuesta sin pregunta. Una lupa desenfocada. Un vacío irremediable. La más prolija en el oficio de idiota desamparada.
Y no deja de mentir. Y no deja de decir. Y no deja de callarse, la esquizofrénica, y no deja de estar quieta en su enorme contradicción de movimientos instantánteos que se anulan.
El problema fue creer que las palabras son inocentes (perras negras). El problema fue pensar que la ignorancia es inocente. El problema fue creer que ella, aún culpándose, sabiéndose, mirándose, era capaz de inocencia. La esquizofrénica. Y como gotas de todo en un enorme bloque de nada, se palpa sinsustancia y se duele en su eco.
No sirven las colecciones, dice la esquizofrénica. Tampoco son inocentes. Y empieza, frente al espejo, a deshojar máscaras que le duelen como su propio rostro, pero nunca llega al final del striptease: la luz le pega directo en los ojos y ella tiene demasiado miedo de mirar.
Cronopio escuchando Media Verónica (Andrés Calamaro)
10 Salenas, treguas y catalas:
Eso no es esquizofrenia. Eso se llama culpa. Y tienes que borrarla y gozar tranquila. ¿Y si mañana se acaba todo?.
Te lo debo, y aquí va. Creo que se trata especialmente de nostalgiar, como síntoma irrenunciable, y de buscar lo que siempre huye, sólo para nostalgiar otra vez, para no abandonar la tristeza, para rozar la alegría un ratito y salir corriendo, hacia la espera, la angustia, el sinsentido que aliña todo. Entonces, si todo va bien, uno puede estar a gusto en los recovecos, revolcarse sin culpa en la melancolía (qué guapas somos las tristes). El problema es cuando no funciona y duele desde el vientre a los hombros, de los hombros a los ojos, de los ojos a la garganta y el nostalgiar es una condena y uno no quiere huir, pero ya no tiene donde guarecerse. La noche está fría y adentro, muy adentro, algo, no sé bien qué, se ha roto.
Te adoro.
Hay cosas que no se abandonan, sino que nos abanonan a nosotros cuando se les da la gana y nosostros quedamos ahí tirados como un envoltorio de superocho abandonado al lado de veinte colillas de cigarrillo.
Grita, enójate, deshójate capa por capa, pero no llegues nunca a la última (no importa la razón por la que no llegues) luego toma todas las hojas y lanzalas al viento, como si el viento fuera el mar y tus hojas una botella...., Y siéntate a esperar qué pasa.
Xime:
Sobra decirte que tenes un estilo muy particular y original, que pega en el alma. Duro y frágil como el grafito de un lápiz.
Qué manera de palpitar el miedo en esas palabras, cronopia. Tan vital y tan dolorosa la que pronuncia el vértigo, el abismo, el vacío... esa idiota desamparada.
Te abrazo inocente y culpable
El dolor de que un precioso relato puede transmitir y ese dejo de nostalgia enorme no llega ni a acercarse al sentimiento de vivir la experiencia, y esta bien que sea asi.
Muy lindo relato.
Oh Cronopios: Ya te he hecho poner entre mis visitas favoritas.
Tiene mucho de "Ezquitzo" tu escritura, es cierto. Es cierto y divertido.
Sabes que? he recorrido muchos paises del mundo, pero no he visitado Chile. Me recomendarias 3 o 4 sitios que no deberia dejar de visitar?
Alan Murray
...hace mucho que no pasaba por aca, y me estaba perdiendo cosas buenas...
;)
o podrán salvarlo las poesías?
quería solo comentar por Calamaro y esa media verónica que hace el torero..
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