Miedo (2)

Desde que puedo recordar, tuve miedo. De que mi abuelo muriera, de que mis padres se separaran, de quedarme sola, de la oscuridad, de los monstruos bajo la cama. Tuve miedo, cuando mi abuelo murió y mis padres se separaron, de que la vida no fuera más mía, sino que la viviéramos de prestado.
Tuve miedo de decir dictadura, tuve miedo cada vez que fui con mi madre a una protesta, pero más miedo cada vez que ella fue sin mí.
Tuve miedo de que mi gata se muriera desde que la vi por primera vez y hasta que se cayó del cuarto piso y yo misma la ayudé a morir.
Tuve miedo de que mis padres supieran que yo no era una chica modelo. Tuve miedo de que dios se enojara si yo no quería ser virgen, así que por las dudas me enojé yo primero.
Tuve miedo de elegir mal la carrera que probablemente elegí mal, y de ser una cesante perpetua. De morirme de hambre tuve miedo.
Tuve miedo de perder a mis amigos, de perderme a mí misma, de cambiar hasta no reconocerme.
Tuve miedo de traicionar una historia de ocho años por un suicidio seguro, y todavía me estremece el miedo terrible que tuve aquella vez. Tuve miedo de morirme, y cuando me morí tuve miedo de no volver a nacer.
Desde que puedo recordar, tuve miedo.
Hoy día también: de cuando mi abuela falte, de que mis hijos no nazcan, de que mi gata nueva también caiga del balcón. Tengo miedo de equivocarme amando, pero más miedo del miedo a errar. Miedo de no confiar en lo humano, y miedo de confiar. Miedo de que se me olvide escribir, miedo del dinero, y de que me falte, quizás más.
Tengo miedo de perder a mis amigos, de perderme a mí misma, de cambiar hasta no reconocerme.
Miedo a los espejos. Al invierno que se está yendo ahorita, pero volverá. Terror a ser huérfana. Pavor a lo que vendrá. Pánico a lo que no vendrá.
Desde que puedo recordar, tuve miedo. Pero entre temblor y temblor es que me voy palpando entera, sanguínea, profunda, carnal.
Que levante la mano el que haya vivido sin temblar.
Tuve miedo de decir dictadura, tuve miedo cada vez que fui con mi madre a una protesta, pero más miedo cada vez que ella fue sin mí.
Tuve miedo de que mi gata se muriera desde que la vi por primera vez y hasta que se cayó del cuarto piso y yo misma la ayudé a morir.
Tuve miedo de que mis padres supieran que yo no era una chica modelo. Tuve miedo de que dios se enojara si yo no quería ser virgen, así que por las dudas me enojé yo primero.
Tuve miedo de elegir mal la carrera que probablemente elegí mal, y de ser una cesante perpetua. De morirme de hambre tuve miedo.
Tuve miedo de perder a mis amigos, de perderme a mí misma, de cambiar hasta no reconocerme.
Tuve miedo de traicionar una historia de ocho años por un suicidio seguro, y todavía me estremece el miedo terrible que tuve aquella vez. Tuve miedo de morirme, y cuando me morí tuve miedo de no volver a nacer.
Desde que puedo recordar, tuve miedo.
Hoy día también: de cuando mi abuela falte, de que mis hijos no nazcan, de que mi gata nueva también caiga del balcón. Tengo miedo de equivocarme amando, pero más miedo del miedo a errar. Miedo de no confiar en lo humano, y miedo de confiar. Miedo de que se me olvide escribir, miedo del dinero, y de que me falte, quizás más.
Tengo miedo de perder a mis amigos, de perderme a mí misma, de cambiar hasta no reconocerme.
Miedo a los espejos. Al invierno que se está yendo ahorita, pero volverá. Terror a ser huérfana. Pavor a lo que vendrá. Pánico a lo que no vendrá.
Desde que puedo recordar, tuve miedo. Pero entre temblor y temblor es que me voy palpando entera, sanguínea, profunda, carnal.
Que levante la mano el que haya vivido sin temblar.
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(24 horas después de escribir esto, mi amigo Andrés me dice que todas las fobias son aprendidas. Que nacemos sin miedo. Lo dice así, con una medialuna en sus manos perfectas y sus ojos de almohada-koala-cerrojito-alcancía. Él no sabe lo que yo escribí, pero lo completa.
Esto, Andrés, es un cadáver exquisito, debí decir. Pero estaba atorada de risa y de cheesecake. Será también un poco eso exiliar el temor)
Cronopio escuchando Hand in my pocket (Alanis Morissette)
Y también:
8 Salenas, treguas y catalas:
eso es mucho miedo, pero quien soy yo para decirlo, si tengo tanto miedo como vos, pero hay algo maravilloso en el miedo, de él se aprende y de él se toma la fortaleza de afrontarlo,
saludos
=)
Me dio miedo seguirte leyendo...
Nuestros países saben bastante de miedos y dictaduras, de espanto y horror, pero aún en los peores momentos de soledad( aliada despiadada del miedo)un hilo finito se cuelga de algún sentido y el amor no se rinde...
Muy buen post. :)
pienso cómo agradecerte por esa forma que tienes de latir por mí, por otros, por otras. Siempre encuentro aquí (y en otros pocos) un espacio solidario. Particular, extraña e intensamente mío.
"El miedo es como un fuego en nuestro interior. Si lo controlamos nos mantendrá calientes para seguir peleando. Pero si no lo controlamos se extenderá y nos devorará y también a quienes amamos."
Rocky Balboa
"Extreme fear can neither fight nor fly"
William Shakespeare
http://billyshirefinearts.com/06Barr/souvenir.html
...a mi me da miedo olvidar...
un beso.
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