La pérdida

"Te hubiera dado más de lo que me robas"
Joaquín Sabina
Lo que no está y no perdí, seguro me lo han robado.
No es, obviamente, la primera vez. Me han robado cosas importantes, la mayoría de ellas con mi complicidad. Me han saqueado una y otra vez sin que yo llame a nadie para denunciar.
Cada una de esas veces yo escribí.
Anoté lo perdido, para perderlo un poco menos. Anoté, también, lo ganado, para fotografiar de adentro la alegría de mi alma en ese descubrimiento. Anoté lo incierto, para darle un poquito de contorno. Anoté lo oscuro para verlo, anoté lo claro para irradiarlo.
Yo, que tengo muchos oficios inútiles, encuentro en el oficio de escribidora la única cuerda que me afina y me alinea con mi propia humanidad.
Por eso duele.
Un diario es tan poco, salvo para el que lo ha escrito. Anotaciones literarias, notas de ensayos que no escribí, lágrimas que lloré bien o mal, risas ilícitas de las que me apropié. Cosas de nada que sólo encontraban sentido en mi propia demencia.
Sólo yo tenía el conjuro.
¿A quién podrá servir mi estúpido modo de ser río y piedra, de ser socorro y nunca? ¿A quién mis preguntas sin raíz, mi té sin azúcar, mis sonatas de ombligo y lunares?
Nostalgia de papel.
Ojos en tinta.
El pulso de la memoria.
Yo, apenas.
Y esta orfandad de biblioteca.
Joaquín Sabina
Lo que no está y no perdí, seguro me lo han robado.
No es, obviamente, la primera vez. Me han robado cosas importantes, la mayoría de ellas con mi complicidad. Me han saqueado una y otra vez sin que yo llame a nadie para denunciar.
Cada una de esas veces yo escribí.
Anoté lo perdido, para perderlo un poco menos. Anoté, también, lo ganado, para fotografiar de adentro la alegría de mi alma en ese descubrimiento. Anoté lo incierto, para darle un poquito de contorno. Anoté lo oscuro para verlo, anoté lo claro para irradiarlo.
Yo, que tengo muchos oficios inútiles, encuentro en el oficio de escribidora la única cuerda que me afina y me alinea con mi propia humanidad.
Por eso duele.
Un diario es tan poco, salvo para el que lo ha escrito. Anotaciones literarias, notas de ensayos que no escribí, lágrimas que lloré bien o mal, risas ilícitas de las que me apropié. Cosas de nada que sólo encontraban sentido en mi propia demencia.
Sólo yo tenía el conjuro.
¿A quién podrá servir mi estúpido modo de ser río y piedra, de ser socorro y nunca? ¿A quién mis preguntas sin raíz, mi té sin azúcar, mis sonatas de ombligo y lunares?
Nostalgia de papel.
Ojos en tinta.
El pulso de la memoria.
Yo, apenas.
Y esta orfandad de biblioteca.
5 Salenas, treguas y catalas:
Y ser un puñado de río, ser tronco y ombligo pecho, ser piel también, un verso puede liberarse entre maleza como un pequeño sueño,
no somos jueces de lo vivido, formamos parte de un inmenso surco, los cristales no nos pertenecen, apenas gotas de lluvia podrán hacer de rondas, las lágrimas no conocerán de diferencia, nosotros tampoco, por eso escribo, hemos escribir buscando el fruto.
Un abrazo
cronopia hermana huérfana de madre y maestra de oficios inútiles...
ya dijeron los sabios que las preguntas fundamentales de la filosofía no tenían sentido.
nosotras apenas, apenas huérfanas, nos damos más de lo que nos robamos.
beso
A cada trocito de historia le corresponde una querencia ganada. Vale entonces que ocurran.
Abrazo con beso marino. :)
A veces yo me autorobo, me acuchillo en "cogoteo" salvaje de esquina oscura y aungustia, me "cartereo" los besos y la voz en prosa leída, me falsifico la firma...
A veces me sospecho y me miro a ojos entrecerrados...me observo a la distancia y por detrás de mi hombro.
No lo volveré a hacer, me digo a mi juez, y sin embargo, la recaída...
en todo caso en este episodio no tuve nada que ver, por favor...no me considere uno más de los "sospechosos de siempre".
Yo igual que Sabina.
beso y abrazo
cronopia, dónde andas?
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