Altamar

Era una ola. Una ola con ganas de tsunami que hacía temblar la casa de la playa, que hacía crujir las maderas y se llevaba a las personas. Era una ola que entraba por cada abertura y sumergía el piso, los libros, los muebles.
Era una ola que aterraba a la mujer que estaba conmigo y no conozco; esa mujer que siempre grita como si el abismo le cayera encima.
Mojada desde el pie al pelo, asustada pero entera, me anclaba a un mueble con un cordel y una argolla de metal. Alguien más tomaba esa argolla conmigo y, aunque todo caía y se cimbraba en la marejada telúrica, yo dialogaba con el agua, sin negar la fuerza y sin dejarme arrastrar.
Así, soñándome húmeda y eufórica, fue que aprendí por fin a resistir.
Cronopio escuchando La marée haute (Lhasa de Sela)
Y también:
Why (Annie Lennox)
Era una ola que aterraba a la mujer que estaba conmigo y no conozco; esa mujer que siempre grita como si el abismo le cayera encima.
Mojada desde el pie al pelo, asustada pero entera, me anclaba a un mueble con un cordel y una argolla de metal. Alguien más tomaba esa argolla conmigo y, aunque todo caía y se cimbraba en la marejada telúrica, yo dialogaba con el agua, sin negar la fuerza y sin dejarme arrastrar.
Así, soñándome húmeda y eufórica, fue que aprendí por fin a resistir.
Cronopio escuchando La marée haute (Lhasa de Sela)
Y también:
Why (Annie Lennox)
5 Salenas, treguas y catalas:
te leo, flaca!
¡Qué bueno! Aprender a resistir dialogando con el agua...
Me ha gustado mucho. Te enlazo.
Besitos
El agua no solo es capas de arrasar, sino también de hacernos flotar. Solo hay que aprender.
Beso navegante.
Se aprende en el espacio íntimo, vasto, infinito del sueño, también en los vastos silencios y en el vasto territorio de la memoria.
La imagen me parece bellísima, más por la profundidad (foto y texto) que por el espectáculo.
besos, cronopia
Me encantó.
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