Matemática

"Dos se besan debajo de los pupitres
Dos son Uno cerca del borrador agazapado
y Uno es Cero mi vida
Detrás de todo gran amor la nada acecha."
Óscar Hahn
XI = 11
Mi nombre en números romanos. Esa denominación me vuelve algo raro: un número primo. Me río al pensar en lo que distingue a esa categoría: lo indivisible.
Entonces, con un té en la mesa, no lo digo porque no viene al caso, pero los dos sabemos que, sí o sí, será positivo el resultado de la suma. Sobre todo si se logra cerrar los ojos y por una vez dejamos de sacar cuentas.
Cuando el subversivo dice que el cuerpo es la multiplicación de la boca, habla alegremente de una misma coherencia, supongo. De ser descifrable en cualquier orden.
Aunque uno no sepa si opera con números imaginarios o reales. Aunque la adición acá no sea asociativa ni conmutativa, y siempre resulte en un número complejo.
Aunque se arriesguen conjuntos vacíos en el alma.
Aunque la equis de la ecuación no se despeje; aunque de un lado haya una incógnita y del otro un entero fraccionado.
Será que reconozco un signo no contable en todo esto.
Y que ese signo, por más que me aplique, no me da igual.
Dibu: Jimmy Liao
Cronopio escuchando Al otro lado del Río (Jorge Drexler)
Y también:
Dos son Uno cerca del borrador agazapado
y Uno es Cero mi vida
Detrás de todo gran amor la nada acecha."
Óscar Hahn
XI = 11
Mi nombre en números romanos. Esa denominación me vuelve algo raro: un número primo. Me río al pensar en lo que distingue a esa categoría: lo indivisible.
Entonces, con un té en la mesa, no lo digo porque no viene al caso, pero los dos sabemos que, sí o sí, será positivo el resultado de la suma. Sobre todo si se logra cerrar los ojos y por una vez dejamos de sacar cuentas.
Cuando el subversivo dice que el cuerpo es la multiplicación de la boca, habla alegremente de una misma coherencia, supongo. De ser descifrable en cualquier orden.
Aunque uno no sepa si opera con números imaginarios o reales. Aunque la adición acá no sea asociativa ni conmutativa, y siempre resulte en un número complejo.
Aunque se arriesguen conjuntos vacíos en el alma.
Aunque la equis de la ecuación no se despeje; aunque de un lado haya una incógnita y del otro un entero fraccionado.
Será que reconozco un signo no contable en todo esto.
Y que ese signo, por más que me aplique, no me da igual.
Dibu: Jimmy Liao
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5 Salenas, treguas y catalas:
cábala de vida
como un caminar de bebé
en el Universo
bueno - me gustó!
- frank h.
http://elbodegon.blogspot.com/
Once, que también es 1 + 1, o sea dos.
La fortuna te sonríe, sentenciando tus días a estar en compañía.
Besos premonitorios. :)
A mucho pesar de los romanos, no es igual. No es igual XI que 11, por mucho que quisiera Julio César (que ya habría querido que fueras tú la del XI y no la Cleo) Debe ser el cero, que no nos cuenta, porque no te comparte ni te compite, como a ellos. Ni te es necesario un Ptolomeo Filópator, porque te bastas (aunque no lo sepas).
Que uno lo viera siempre, es genial. Que uno te vea siempre, un lujo. Que estés, una hemorragia de placer…
Besos x 1000000000000000000000
Extraño aquello de poder dividirse sólo por si mismo y por uno. Peor saber que a medida que se avanza los primos gemelos (léase 11 y 13) cada vez son menos, a más distancia. El libro es malo, pero el título es bello: La soledad de los números primos. Me lo compré hace unos meses. Fue como arrendar un depto por la vista. Te quiero miles, y creo que, aunque la regla lo impida, eres número par.
Quieres sorprenderte aún más?
Pierde un poco de poesía, pero bueno; si XI es igual a 11, entonces sigue jugando, suma 1 y 1, e investiga el significado en la numerología.
Si no lo haz hecho te sorprenderás; si ya lo haz hecho, supongo que sabrás de lo que hablo...
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